HISTORIA

Historia de la Hermandad

Se gesta esta Hermandad recién finalizada la Guerra Civil, por un grupo de excombatientes de la misma, que no encontraron mejor marco para no perder el contacto de hermanamiento y camaradería que habían mantenido durante la trágica contienda, que, en el seno de una Cofradía, ayudando con ello al resurgimiento y renovación de la Semana Santa.

Su acta fundacional ve la luz con fecha 9 de agosto del año 1943, en la que se constituyó su Junta de Diputación, se acordó su título, se trabajó en su Reglamento Orgánico y se decidió gestionar la ejecución de las Imágenes que conformarían el "Paso" con el que desfilaría en su primera y próxima Semana Sant.1 del año 1944.

Para esto último se contactó con los tres escultores que en esa realizaban obras para las cofradías: Fausto Culebras, Marco Pérez y Martínez Bueno, aunque el único que se comprometió en presupuesto y fecha de entrega, fue Leonardo Martínez Bueno. Pues bien, a este se le encargó la realización del primer conjunto escultórico cuya composición constaba de dos imágenes. San Pedro y el soldado Malco, el primero en actitud de cortar la oreja al segundo.

La sede eclesiástica se estableció en la Iglesia de San Esteban y desde este Templo se realizó la primera salida en procesión el Miércoles Santo del 1944, acompañando a las hermandades de San Juan Bautista, Oración del Huerto, Beso de Judas, Jesús ante Anás y la Virgen de la Amargura con San Juan. El recorrido procesional discurría por aquel entonces a la inversa de cómo lo conocemos hoy, hasta el año 1946 en el que se inició el que se ha conservado hasta la actualidad.

Fue el día 28 de junio de 1944, víspera de la festividad de nuestro titular San Pedro, cuando la Hermandad recibió la legalización episcopal de su Reglamento Orgánico por parte del entonces Prelado de la Diócesis Ilmo. Sr. D. Inocencio Rodríguez Díez. Esta Constitución ha regulado el funcionamiento de nuestra Hermandad durante todos estos años.

En este mismo año de 1944, se celebraron las primeras fiestas patronales con diversos actos religiosos y lúdicos que, aunque con algunas modificaciones, se han mantenido hasta hoy a través de los años. Aún se recuerdan los festivales taurinos, las verbenas populares y otros actos que daban esplendor a las fiestas del Patrón.

Los programas de actos de aquella época nos dan una idea de cómo celebraba la Hermandad sus fiestas patronales, por supuesto con diversas variantes, pero desde luego bastante más amplias y populares que las que han llegado hasta nuestros días, pues, aunque se han mantenido las Vísperas, Misa solemne, comida de Hermandad y funeral de difuntos, fueron desapareciendo aquellos grandes actos lúdicos.

Volviendo al primer conjunto de imágenes del autor Martínez Bueno, con el que se había estrenado el primer desfile procesional de la Hermandad, éste no llegó a encajar en el gusto de los componentes de la misma, posiblemente al compararlo con la obra que en aquellos momentos salía de la gubia de Luis Marco Pérez, escultor de moda en nuestra Semana Santa. Por todo ello se acuerda contactar con el citado artista y solicitar la ejecución de una nueva composición de dos figuras y en actitud semejante a la que en ese momento poseía la Hermandad.

Una vez aceptado el encargo por parte de Luis Marco Pérez, con el compromiso de tener acabada la obra para la Semana Santa del año 1947, las Imágenes de Martínez Bueno fueron puestas a disposición del Obispado a través del Excmo. Ayuntamiento, quedando depositadas en la Santa Iglesia Catedral Basílica y pasando posteriormente a la Colegiata de Belmonte donde actualmente se pueden contemplar, siendo parte de la imaginería que desfila en la Semana Santa de esa bella localidad.

Por fin, próxima la Semana Santa de 1947 llegó el tan esperado conjunto escultórico de Marco Pérez y el Miércoles Santo del mismo año, muestra su magnificencia en el desfile procesional portado por veinticuatro banceros, doce por antigüedad y otros doce por subasta, en lugar de los veinte que desfilaban bajo las andas en el grupo anterior.

En 1948 y en vista del éxito, respecto a la acogida de la obra de Marco Pérez, se desarrolló la idea de ampliar la composición recién estrenada de San Pedro y Malco con la incorporación de tres figuras más, Jesús el Maestro y dos soldados del Sanedrín en actitud del prendimiento. Trasladado el deseo al escultor, éste presentó boceto y presupuesto, el cual fue aceptado.

Al pasar de dos figuras a cinco, indudablemente se precisaba que las andas fueran de un tamaño superior a las que en ese momento poseía la Hermandad, por lo que se encargó al ebanista Nemesio Pérez del Moral la confección de unas nuevas, que, a la vez de admitir la composición del nuevo grupo escultórico, permitieran procesionar por las estrechas calles del recorrido oficial.

Llegó la Semana Santa del año 1949 y con ella el estreno del Paso con la nueva configuración. El impacto fue realmente gratificante al mismo tiempo que sobrecogedor por su magnificencia. El conjunto ahora sí era completo, en primer plano San Pedro en actitud de levantar la espada para atacar al siervo del Sumo Sacerdote, Malco, en defensa del Maestro. Detrás, al abrigo de un olivo del huerto de Getsemani, Jesús, flanqueado por dos soldados del Sanedrín representando el acto del prendimiento.

Sobrecoge el momento escénico por su movimiento brusco y violento de la acción de Pedro, que contrasta con la dulzura de Jesús en su mirada, intentando impedirlo.

Ni que decir tiene que todos estos encargos y estrenos, a la vez que llenaban de alegría y orgullo a la Hermandad, también colmaban de deudas a la misma y aunque estos problemas eran comunes a todas y cada una de las Hermandades que renacían por aquellos tiempos, no por ello dejaban de ser graves quebraderos de cabeza para sus dirigentes. Se pedían ayudas y subvenciones allí donde se consideraba que era más factible conseguirlas y no podemos dejar de citar las grandes soluciones económicas que partieron del Excmo. Ayuntamiento de Cuenca, el cual se convirtió en el gran mecenas de nuestra Semana Santa, y aunque en menor medida, otros Organismos Oficiales de la época, así como benefactores particulares.

Aprovechando el agrado y complacencia con que fue acogida esta nueva obra de Marco Pérez, la Hermandad acordó que la totalidad de los banzos de ese año serían cuarenta, y se cubrirían por subasta con el fin de incrementar en lo posible los fondos de la Hermandad.
En el aspecto técnico del desfile procesional con el nuevo Paso, debemos destacar los problemas originados por el gran peso del mismo, así como las dificultades en algunos puntos de su recorrido, dada la estrechez de algunas de las calles. Tanto es así que al hacer el trayecto procesional completo, el esfuerzo que se pedía a los hermanos banceros era excepcional, barajándose la posibilidad de hacer medio recorrido, para lo cual se pidió autorización a la Junta de Cofradías, que no puso el menor impedimento. Llevado este tema a Junta General se originó un debate en el cual se acordó por mayoría la continuidad del recorrido completo, distribuyendo a los banceros en tres turnos con relevos dispuestos por el hermano capataz. Por supuesto se suprimió la subasta dada la dificultad por conseguir banceros y se solicitaron donativos para el funcionamiento de la Hermandad.

Todas estas incidencias hicieron que los directivos tomaran dos iniciativas urgentes al respecto. En primer lugar, contactar con el escultor Luis Marco Pérez, autor del Paso, para que contemplara la posibilidad de vaciar en lo posible las Imágenes y la segunda, algo que ya venía fraguándose como idea en el seno de la Hermandad, que era ubicar a la misma en la Iglesia de San Pedro, que por entonces se encontraba cerrada al culto y en ruina declarada.

Respecto a la primera iniciativa, el autor no puso ningún impedimento, indicando que se conseguiría una reducción de peso en torno a los doscientos kilogramos, poniendo como condición que las figuras fueran trasladadas a su estudio de Madrid, lo cual se llevó a cabo justamente después de la festividad de San Pedro del año 1951.

En cuanto a la segunda idea, se comienza a desarrollar en firme. para lo cual se inician los contados para obtener los permisos pertinentes, así como las subvenciones necesarias para abrir al culto la ruinosa y cerrada Iglesia de San Pedro, con el propósito de ubicar en ella a las sagradas Imágenes. Con todo ello. se conseguía emplazar a nuestro Santo titular en la Iglesia de su mismo nombre y a la vez recortar el recorrido procesional, evitando el tramo de subida que a la postre era el más penoso y el que causaba más inconvenientes a los banceros.

Es en el año 1955 cuando se acometen las obras anteriormente citadas, en las que se desarrolla un tratamiento integral de la Iglesia, por el que se restauran cubiertas, paredes, solados carpintería cte., y por supuesto la Capilla de San Marcos y su artesonado, quedando instalado en ella el grupo escultórico titular de la Hermandad. Todo ello previa autorización de la familia Queipo de Llano, usufructuaria de la misma como Panteón familiar y sucesora de los Mayorga y los Toreno. Esta ubicación se efectuó en fechas muy próximas a la festividad de San Pedro del año 1957, celebrándose ese año por primera vez los actos patronales en el recién restaurado Templo.

Aunque como hemos referido con anterioridad, la Hermandad se sitúa definitivamente en la Iglesia de San Pedro en el año 1957, las obras y remates continuaron durante varios años más, adaptándose los trabajos a las disponibilidades económicas que se iban produciendo, registrándose facturas al respecto hasta el año 1964.

En estos primeros años de inicio del desfile procesional desde la iglesia de San Pedro y sucesivos, fueron varios los accidentes sufridos por el Paso, debido a las pésimas condiciones de la calle y a las obras que en numerosas edificaciones se estaban realizando. Por todo ello fueron considerables las actuaciones de los hermanos Nemesio y Modesto Pérez del Moral, que gozaban de la plena confianza del escultor Luis Marco Pérez para la realización de estas reparaciones puntuales y si el trabajo a realizar así lo requería, se reforzaba con la presencia de José Rincón, oficial del Sr. Marco Pérez, como así ocurrió en el año 1975 en el que por desgracia los desperfectos sufridos necesitaron de serias composturas incluido el dorado de las andas por lo que el Sr. Rincón convivió en nuestra Ciudad durante diecisiete días, reseñando como anécdota su alojamiento en el Bar Dulcinea como así consta en nota de gastos en poder de la Hermandad.

En el verano del año 1985 se produjo un voraz incendio en la Hoz del Huécar, cuyas llamas aprovechando el hueco ocasionado por las obras de acondicionamiento del convento de las Carmelitas, para sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, ascendieron hasta alcanzar la ventana penetrando en la sacristía de la Hermandad y causando diferentes destrozos en documentación y enseres propios de la misma que en ella se ubicaban.

En la primavera del año 1992 y como consecuencia de una exposición denominada 44 Fondos sobre Semana Santa del Musco de Cuenca", en la que se mostraban maquetas originales del escultor Luis Marco Pérez, se exhibieron las figuras en escayola de San Pedro y Maleo que sirvieron en su día al autor para la realización del grupo titular de la Hermandad. La sorpresa a la vez que la alegría reflejada en los miembros de su Junta de Diputación fue mayúscula, pues el recuerdo les remitió a algunos años atrás, cuando dos componentes de la citada Junta se personaron en el estudio del escultor y solicitaron la posibilidad de rescatar las maquetas representativas de las figuras que le habían servido para la realización del grupo escultórico y que tan brillantemente desfilaba en la noche del Miércoles Santo. Pues bien, después de indicar a su fiel oficial, José Rincón, la búsqueda de las figuras deseadas en un almacén en el que la anarquía y el desorden brillaban por doquier, pensemos en la avanzada edad del escultor así como de su oficial, se hizo imposible la consecución de este deseo, acordando que con tiempo suficiente, continuarían la búsqueda y una vez localizadas, comunicarían el hallazgo. Pasados los años y fallecido el escultor, se dio por perdido aquello que la Hermandad tanto había deseado. Por todo lo expuesto, el descubrimiento en la exposición citada, de dos de las cinco figuras que componen el Paso y aunque no el grupo completo, el momento fue realmente gratificante.

Volviendo a situarnos nuevamente frente a las figuras expuestas. la primera reacción fue contactar con el entonces director del Museo de Cuenca, Don Manuel Osuna Ruiz, con la pretensión de conseguir la autorización para reproducir en bronce las figuras, ya que al ser las originales de yeso, se evitaba el deterioro que el tiempo posiblemente llevaría a la pérdida de las mismas. Siguiendo sus instrucciones se contactó con el Ministerio de Cultura, el cual otorgó la autorización pertinente y una vez efectuadas las reproducciones, el día 1 de abril del año 1995 se llevó a cabo oficialmente la entrega al Museo de Cuenca, de las dos figuras de San Pedro y Maleo. La realización de los moldes y fundición en bronce fueron ejecutados por el escultor conquense Javier Barrios García, siendo esta Hermandad pionera en este tipo de acciones que consideramos vitales para la conservación de nuestro patrimonio cultural y artístico.

En el año 1995, después de diez años de ardua labor por parte de la Hermandad, cuyos documentos de la gestión realizada obra en sus archivos, se anuncia el inicio de las obras de una nueva restauración integral de la Iglesia de San Pedro por cuyo motivo nuestro "Paso" así como los enseres de la Hermandad se ubicaron temporalmente en la Santa Iglesia Catedral Basílica, en la que permanecieron hasta el año 2000.

En el año 1996 se hace realidad un sueño acariciado años atrás y que no es otro que el estreno de un guion y dos estandartes, diseñados por el artista conquense Eduardo Ladrón de Guevara, cuyos bordados se deben a su colaboradora Patrocinio Soto Ferrer, cariñosamente conocida por 'Patro". El Guion está confeccionado en tejido muaré milanés blanco rematado con canutillo, en el que se inscribe dentro de la cartela de estilo puro barroco castellano y bordada en oro, la Cruz de Santiago, representando el emblema de la Hermandad, con el nombre de "SAN PEDRO" en su parte inferior. En el reverso rojo, aparece sobre escudo blanco el emblema de los Excombatientes, casco laureado sobre cinco flechas rojas. Los dos estandartes, gemelos y engalletados para darles rigidez, con el fin de preservar las pinturas que contienen. Bordados en oro, con malla y sedas sobre terciopelo de Lyón según la época, con motivos vegetales y animales, coronados por la tiara papal sobre llaves cruzadas. Inspirados en dibujos de dalmáticas conquenses _del siglo XVII, en cada una de las capillas centrales aparecen sendas pinturas al óleo que reproducen las efigies de San Pedro en una y Jesús Nuestro Señor en la otra, imágenes del Paso titular.

Otro dato a reseñar en este año de 1996 es el de que la presidencia de la Hermandad la ostentan por primera vez en la historia de la misma, tres Hermanas Mayores. corroborando así la integración de la mujer en todos los ámbitos y estamentos de la Hermandad y por ende de la Semana Santa.

Continuando con el año de 1996, y gracias a la gestión de un componente de la Junta de Diputación de la Hermandad, la Banda de Música de la División Acorazada Brunete, que acompañaba en el desfile procesional a la misma, ofreció una despedida musical al finalizar el recorrido, en las puertas de la Excma. Diputación Provincial, consistente en la interpretación de la marcha fúnebre “La muerte no es el final".

La citada despedida se repitió durante algunos años, mientras la mencionada Banda de Música acompañó a la Hermandad. Cuando esta Banda Militar dejó de asistir a nuestra Semana Santa, se contactó con la Banda de turno, correspondiendo por entonces a la de Tarancón, la cual no puso el más mínimo reparo, dando toda clase de facilidades, pero por falta de partituras, sustituyó la citada marcha fúnebre por la famosa "Saeta" que ha perdurado hasta hoy.

Este acto final ha demostrado que además de ser un momento emotivo, ha conseguido concentrar un gran número de público en un emplazamiento donde antes de producirse el mismo, la expectación era escasa. Se espera que con la colaboración de las Bandas de Música a las que se solicite su participación, se consiga la continuidad de este acto, sencillo pero emotivo y ya casi imprescindible para la Hermandad, sirviendo a la vez como pequeña aportación para engrandecer en lo posible nuestra querida Semana Santa, fin último para lo que cada Hermandad o Cofradía trabaja día a día, manteniendo las tradiciones y ofreciendo nuevas ideas sin que estas afecten de forma negativa a las anteriores.

Como se ha podido observar, el año 1996 fue prolífico en estrenos y novedades. Con motivo de la cercana finalización de las obras de restauración de la Iglesia de San Pedro, la Hermandad adquirió el compromiso de aportar una imagen del Titular destinada al Altar Mayor. Para ello y siguiendo los pasos dados para la reproducción de las maquetas de San Pedro y Malco que ya reseñamos con anterioridad, fue descubierta en el Museo Provincial una imagen de San Pedro en yeso, original de Luis Marco Pérez que había servido para la realización de un encargo en madera con destino a la Iglesia de San Ginés de Madrid. Una vez obtenidos las autorizaciones pertinentes, se encargó la reproducción al Rvdo. D. Francisco Medina Hernández, escultor que en aquel momento desempeñaba la docencia en el Monasterio de Uclés siendo además conservador del mismo. El resultado se puede admirar en el lugar al que estaba destinado, el Altar Mayor de la Iglesia de San Pedro, desde el mismo día de su apertura después de la restauración a la fue sometida durante aproximadamente cinco años.

Una vez conseguida la total restauración de la Iglesia de San Pedro, se pensó por parte de la Hermandad que todavía quedaba una obra pendiente, y esta no era otra que la restauración integral del extraordinario artesonado de la Capilla de San Marcos, monumento de alfargía mudéjar y una muestra de las escasas que existen en nuestra ciudad, la cual hasta la fecha no había preocupado a los responsables del cuidado y conservación de nuestro patrimonio.

Después de contactar con los diversos grupos políticos, todos estaban de acuerdo en que era necesario acometer la realización de esta obra, pero la realidad era que el tiempo transcurría y los hechos que al fin y a la postre son los que interesan, estos no llegaban.

Ya en el año 1994, como consecuencia de la observación de grandes focos de carcoma en el artesonado y zócalos de la Capilla, la Hermandad con la autorización del Obispado, contrató a la empresa INTEMA, cuyo responsable y técnico, José Ignacio Navarrete Varela, efectuó un tratamiento de choque para frenar en lo posible la plaga y sin el cual inevitablemente se llegaría a la destrucción del magnífico artesonado. Pues bien, después de unos años de relativa tranquilidad, en la primavera del año 2002 se observaron unos desprendimientos en forma de polvo de madera que provenían del mencionado artesonado, lo cual agravó la ya existente alarma en cuanto al estado del mismo. Así que sin más dilación se dirigió una carta al presidente de la Excma. Diputación Provincial Don Luis Muelas Lozano con fecha tres de junio de ese mismo año, exponiendo las condiciones en que se encontraba el artesonado y el valor e interés artístico que suponía para nuestra Ciudad. La misiva fue acogida como cabía de esperar dada la importancia de su contenido e inmediatamente se nos comunicó que su solución entraba en turno de espera dependiendo de la agenda de trabajo que en aquel momento desarrollaba una Escuela Taller de Restauración en Cuenca y Provincia. Escuela que a posteriori realizaría la restauración con notorio resultado.

No podemos dejar de señalar la donación de dos marchas procesionales a la Hermandad por sus compositores. La primera en el año 1998 titulada MALCO del Maestro Pedro José García Hidalgo, y la segunda en el año 2005 del también Maestro Julián López Calvo denominada SAN PEDRO. A los dos nuestro más sincero reconocimiento y gratitud, que, aunque ya lo hicimos en su momento, deseamos quede reflejado en estas líneas.

Felix Romero
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